El miércoles 27 de mayo de 2026, en la Biblioteca Popular de Posadas, se proyectó un documental sobre Raymundo Gleyzer. La actividad se realizó en el marco de la conmemoración de los cincuenta años de su desaparición, ocurrida al inicio de la última dictadura cívico-militar en nuestro pais. Además, la fecha remite al Día del Documentalista, celebrado en homenaje a su figura.
Para mi conocerlo fue un placer.
La propuesta, tal como fue presentada, consistía en sembrar alguna semilla en un posible territorio fértil: barrios, ciudades, regiones. Era una forma de expresar una idea que quedo latiendo durante el encuentro: la muerte mata, pero la memoria vence.
En cincuenta salas de todo el país estaba sucediendo lo mismo al mismo tiempo. Todas conectadas por una misma usina. En este caso, la usina era una persona cuya obra y acción pública trascendieron su propia biografía para convertirse en patrimonio colectivo.
"Nosotros no hacemos films para morir, sino para vivir, para vivir mejor. Y si se nos va la vida en ello, vendrán otros que continuarán..." (Raymundo Gleyzer, 1974)
La actividad nació de la articulación, según anunciaba el afiche, entre el Foro Audiovisual PBA, la Red Argentina de Documentalistas, la cátedra de Comunicación Audiovisual de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM y el medio de comunicación la Rastrojera TV. La presentación se realizó en el marco de una clase abierta brindada en el mismo espacio de la proyección: la Biblioteca.
Me interesa detenerme, aunque sea brevemente, en una institución fundamental para una sociedad democratica: la universidad pública. Con actividades como esta vuelve a reivindicar una de sus funciones esenciales. Garantizar el acceso a la educación y a la cultura; el derecho a aprender y enseñar; el derecho a la expresión, al pensamiento y a la posibilidad de proyectarnos como individuos.
Uno se siente un poco más tranquilo cuando encuentra este tipo de propuestas en el espacio público. Al mismo tiempo, son experiencias que movilizan; te alteran. Te energizan para seguir viviendo, para seguir pensando y luchando.
Lo que quiero es simplemente dejar asentadas algunas anotaciones que realicé durante la segunda parte de este encuentro, es decir, durante la presentación y la proyección del documental Raymundo, de Virna Molina y Ernesto Ardito, que se encuentra disponible en Cinema Argentino.
También dejo una nota de Página/12 publicada con motivo de su figura y de esta actividad federal. https://www.pagina12.com.ar/2026/05/22/sembrando-a-raymundo/
Apuntes durante la proyección
Que no haya estado la juventud en la proyección es una frase para abrir el debate.
Durante la presentación aparecieron referencias al neorrealismo italiano.
Se mencionó al primer instituto audiovisual —entonces de cine— en la década de 1960, asentado en lo que fue la Sala Tempo de la provincia de Misiones.
Entre los tantos directores mencionados estuvieron Fernando Birri, Nemesio Juárez y Cedrón.
Al hablar de Raymundo Gleyzer y del cine político latinoamericano surgieron referencias a las películas Los caminos de la liberación (1969), Ya es tiempo de violencia (1969) y La tierra quema (1964), este ultimo, el primer documental de Gleyzer.
También se recordó el Primer Festival de Cine Latinoamericano de Viña del Mar, realizado en Chile durante la década de 1960.
Apareció reiteradamente la mención de un cine que llegue a la gente, un cine del pueblo para el pueblo, el cine como lucha. En ese marco se hizo referencia al Grupo Cine de la Base.
Otros nombres que surgieron durante la conversación fueron Leonardo Henrichsen —quien filmó su propia muerte durante los acontecimientos políticos en Chile—, el discurso de Salvador Allende, Haroldo Conti, Rodolfo Ortega Peña -abogado combativo- y Rodolfo Walsh.
Apenas algunas notas.
Muy agredecido.

