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miércoles, 14 de enero de 2026

Una noche para fingir el mundo

 





La noche estaba fresca. Un enero exótico en la ciudad de Posadas. La noche estaba hermosa y su belleza se pasea por los rincones vacíos de la casa. Ya no quedaba más remedio que entregarse con plenitud a la enfermedad del ensueño.

 

El espacio abrió a las 20 horas. En una hora se juntó gente. Veinte personas aproximadamente. Maximiliano llegó con su familia temprano. También las personas que forman parte de esta comunidad que germina. La conversación inició cerca las 21 horas. Ya habían corrido algunos vermut y cervezas frías. Al inicio, como casi siempre, sonó jazz. Algunos llegaron cuando la exposición ya llevaba unos pocos minutos.

El patio estaba húmedo y dado que las proyecciones se realizan en la pared del fondo, no fue posible proyectar la crónica Del bosque al volante, prevista para esa noche (sí se había realizado la semana anterior). El artículo expone, al menos en parte, la magnitud de la extracción de nuestros recursos naturales por parte de un sistema capitalista que avanza en la destrucción del mundo.

La presentación que estuvo a mi cargo, incluyó una breve descripción de la actividad propuesta y del sentido del espacio. Se mencionó la palabra política y la posibilidad de una discusión coyuntural, como la situación que atraviesa Venezuela, luego de la exposición. Se agradeció a Maximiliano Domínguez por la presentación de un tema por demás interesante. “La ficción como construcción del mundo”, es el eje de investigación que desarrolla en sus cursos de posgrados. Maxi, además de ser docente de filosofía por la Universidad Nacional de Rosario, es también escritor y está fuertemente involucrado con la literatura y el arte en general. Este año lo encuentra en el cierre de su primera novela.

Se calló la música y comenzó. La noche estaba brillante. Mención a Platón; la idea, la mesa, el lenguaje. Lo real, lo falso. Lecturas de fragmentos del texto de Nietzsche “Sobre verdad y mentira en sentido extramoral”; la necesidad de la ficción como forma de conservación del individuo. La libertad de la interpretación y la construcción de la realidad. Macedonio Fernández y su libro de prólogos, “Museo de la novela de la Eterna”; el ensueño, la imaginación, la fantasía y la construcción del mundo. Mención a Borges y “Ficciones”; fingir, el uso de la máscara, la mentira. Finalmente Harari y su libro “De animales a dioses”; el chisme como vehículo y fundamento.

Se compartieron reflexiones en torno a la idea de que hoy estamos inmersos en una ficción que ya no apunta a la conservación de lo humano, sino a su destrucción. Una ficción estrechamente ligada a las formas contemporáneas de comunicación y al uso del lenguaje. Una cultura homogeneizante que prioriza la violencia y el odio, el goce y la crueldad. Una lógica de división fragmentaria que conduce a la desafección de lo público y lo colectivo, y que nos interpela —nos exige— a hacerle frente desde los planos políticos, sociales y culturales.

Hacia el final, se señaló que la actividad formaba parte de un proyecto de extensión de la FHyCS de la UNaM y que, de algún modo, vinculaba a la UNR con la UNaM. En tiempos en los que se ponen en discusión la cultura, la educación y la ciencia, lo que se estaba desarrollando era —también— un acto de rebeldía, con la universidad pública ocupando un lugar central.

En simultáneo, el artista Dan Schmidt, junto a @noeliaaurbn, cerraron cerca de la una de la mañana la obra de arte abstracto realizada en acrílico sobre lienzo (70 × 50 cm). La pieza había sido iniciada el sábado 3 y fue concebida a partir de un proceso creativo compartido, que articula la intensidad gestual del action painting con los principios estructurales del neoplasticismo. Desde el espacio se trabajará en la gestión de su circulación hacia otros horizontes territoriales.





Agradecimientos:

A la presencia de Javier Gortari;

A @valdemaarr._ por su musica;

A Lucrecia por el bastidor y su predisposición.


A vos...




Escrito y fotografía: Lino Armando Lopez Torres
Espacio LT


lunes, 24 de febrero de 2025

Con fluencia

 




-Es un capítulo de mi novela —me dice un amigo por mensaje de texto.

Le respondo que cuando esté terminada, la traiga, que la vamos a presentar en el espacio. Que ya estamos pensando en volver. Que ya estamos construyendo la excusa. Como el árbol, como la vida, como el amor.


Vos no estás loca. Los demás están locos. Pero tu locura yace en no darte cuento de eso.


El primer fruto del árbol. Cuando me lo regalaron no media mas de 50 cm. plantado en un recipiente que no albergaba mas de 2 litros. El regalo fue hecho hace mas de 4 años. La advertencia: -Si este árbol toca tierra libre, no hará más que crecer.

Y así fue.

Yo lo plante en un lugar equivocado. A pesar de tener espacio, muy cerca del techo y la pared. Cada vez que hablo bien de ella con mi padre, este me recuerdo mi equivocación. Entonces, lo bello se vuelve un problema.

-Tarde o temprano lo vas a tener que cortar.

Yo digo que lo voy a podar y mantener en forma. Que cuando me vaya a estudiar afuera, será otra gran excusa para volver; que no hace falta que me repitan mil veces mi error; que yo lo sé bien, y lo siento suficiente.     

Hace unas semanas, en un bar, un joven se acerca a la mesa donde estaba con mis amigos y me pregunto si yo era el pibe. Le digo que sí, preguntándole a la vez, de por qué su curiosidad.

Me respondió que le habían dicho que yo era una persona inteligente. Me sonreí y le dije que no se ande creyendo todo lo que dicen, y que, en todo caso, ser inteligente, tal como están las cosas, no tiene ningún valor. Me pregunta si siendo inteligente se consigue chicas. Le digo que leyendo algo de poesía puede que sí, pero mucho más siendo docente. Aunque para ninguna de ambas se necesita ser inteligente.

Al rato, salí a fumar a la vereda. El mismo joven me vuelve hablar queriendo saber que fumaba. Le respondo que tabaco armado y le ofrezco uno.  -No, no fumo, solo me interesa saber. Me contesta. Le aclaro que saber está bien, pero más importante es entender. Menos Hessel más Spinoza es la recomendación de Sabater en su libro Política de urgencia. No sé nada de ninguno.

Quizás vos naciste mucho antes o yo mucho después. Al parecer, como Graham en la novela “Antes de conocerme” de Julián Barnes, mi problema es emocional; reconocer lo absurdo de imaginar que tu vida pasada se organizó en vistas a encontrarse con la mía[1].

No fuiste justa conmigo al hacer lo que hiciste; desaparecer como cuan fugaz estrella. En otra ocasión, hubiera estado bien; pero en esta, la balanza se te desequilibró.

No pude evitar enamorarme; te pido perdón, pero el descubrimiento escapa al pensamiento, de lo contrario, no se descubriría nada. 

Fue el paisaje, la falta de ropa, nuestra unión en el agua, el exceso de calor. Cuando me acerque al escenario, ya estaba algo borracho. Sonaba una hermosa canción llamada: De película. El sonido quedo grabado en mi memoria.

En mi memoria, ya sé que fui yo quien mato al sapo, quien no quiso recoger al gato; visibilice mi dolor, no hace falta hablar de ello, tampoco de mi enamoramiento que no es amor.

No fuiste justa conmigo cuando me dijiste que lo que hicimos lo podías hacer con cualquiera, de la misma manera, con la misma intensidad e intimidad, con el mismo cuerpo, con el mismo corazón. En otra ocasión hubiera estado bien, pero en esta, la balanza se te desequilibró.

Cuando me preguntaste por el significado de la estrella fugaz tatuada en mi mano derecha, te respondí que era un deseo. Jamás rayaría mi cuerpo, aunque me gusten los cuerpos rayados. Debía de encontrar un punto medio entre eso, y entonces me tatué algo muy pequeño, pero con un gran concepto universal: el deseo. Luego, me pediste que leyera un libro que vos mismo me ofreciste; alagar no habla muy bien de vos; verso a verso, párrafo a párrafo, y cuando termine, me confesaste que te gusto que te leyera, alagar no habla muy bien de vos; solo suspire y mire al suelo, pensando en otro momento, en otra pieza, en otro sillón, en otro color, deseando no haber escuchado aquello, no haber leído, no haber visto mi mano derecha, el tatuaje, la estrella, lo fugaz.

En la librería, escuché a una mujer decirle a su pequeño hijo, que acababa de tirar un vaso de plástico al suelo:

-Bueno, hijo, tampoco te deshagas de todo lo que no quieras.

Justo yo estaba pensando en soltar, a pesar de saber que nadie habla de los soltados.

 

 



[1] Anthony Giddens. La transformación de la intimidad. Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades modernas. Catedra Teorema. Pag. 17.

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