https://cenital.com/elecciones-en-misiones-y-en-tierra-del-fuego-rovira-domina-melella-revalida/
Buena nota.
En la revista Desafíos de la FHyCS de la UNaM se publicó mi artículo "Presupuesto (no tan) participativo"; una versión previa a lo que leí el día 22 de junio en el simposio organizado por la Mun. de Posadas. En él, tomo como excusa una política pública municipal para reflexionar sobre el alcance de la democracia; le codeo a los hacedores de cultura por lo que entiendo desperdician una herramienta interesante, e insto a la necesidad de modificar la reglamentación en cuestión para que se consustancie con una idea correcta de diversidad. Dejo la revista para que se pasen y la versión posterior del texto por aquí.
A la revista: https://revistadesafios.wordpress.com/2023/06/18/desafios-no15/
Titulo:
El presupuesto participativo como
mecanismo de democracia semi directa.
Palabras claves: Gobierno abierto – Participación ciudadana – Desarrollo local – Agenda 2030.
A continuación, leeré una breve
aproximación al análisis de la política pública: “presupuesto participativo” de la ciudad de Posadas, desde un
enfoque socio/crítico, situado y contextualizado. Busco con ello darle
importancia, desde el estudio y la visualización, a un mecanismo institucional
de gran atractivo para la ciudadanía en el ejercicio de sus derechos políticos.
La recomendación[1]
hecha a los Estados, en la Asamblea General de las Naciones Unidas llevadas a
cabo en el año 2015, a través de los objetivos de desarrollo sostenible (ODS-Agenda
2030), han hecho del gobierno abierto
un punto transversal a los otros, en donde el objetivo numero 16 promueve sociedades
pacificas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitando el acceso a
la justicia, creando instituciones eficaces y responsables, y buscando una
renovada arquitectura estatal, en donde la
información pública accesible, sea condición para el ejercicio de una participación ciudadana de calidad (Barcena, A. 2017).
Entonces, la participación
ciudadana de calidad requiere como condición sine qua non de información
pública esencial accesible. Saber si el agua que consumimos es potable, es información
publica esencial, y por ende tiene que ser accesible. Saber si el aire que
respiramos está o no contaminado, es información pública esencial y por ende
tiene que ser accesible. Cito solamente dos ejemplos.
En este sentido, vemos que el
programa sometido a estudio va tomando relevancia, en tanto el titulo tercero
(de los derechos políticos), capitulo sexto, articulo 48 de la carta orgánica
de la ciudad de Posadas[2],
contempla el “presupuesto participativo”[3],
enunciando: “todos los ciudadanos de Posadas
tienen derecho a participar opinando
sobre la aplicación de los fondos públicos del presupuesto participativo y controlar
las rendiciones de cuentas referentes a su utilización”; asimismo, el
articulo siguiente, nos dice: “… deberá
garantizar la plena participación a la
ciudadanía en general” (…) “el
derecho a la información y a una decisión fundada”.
Le anteceden, los primeros
capítulos del mismo título, a saber: el
sufragio (art. 35); la iniciativa (arts. 36 y 37); el referéndum (arts. 38 y
39); la revocatoria (arts. 40 y sgtes.); y audiencias públicas (arts. 45, 46 y
47). Todas ellas, con excepción del sufragio (derecho político por
excelencia sirviendo como fundamentación a la democracia representativa y
encubriendo la apariencia de “la igualdad real” -1 persona 1 voto-), son
mecanismos propios de una democracia semi
directa (incorporados en los arts. 39 y 40 de la Constitución
Nacional en la reforma del año 1994).
Si lo que hacemos al votar es
elegir a quienes vamos a obedecer, estas prácticas nos permiten, al menos parcialmente,
estar detrás del telón de un sistema que mucho lugar dio a los checks and balances (frenos y
contrapesos) pero demasiado poco a la decisión ciudadana. Si del Marxismo
aprendimos que una sociedad debe ser explicada según su producción y
distribución de riquezas, podemos decir que también ella puede ser explicada
por sus normas vigentes y la implementación de estas.
La importancia del presupuesto
participativo radica en que es una de las pocas prácticas propias de una
democracia semi directa que se aplica con una relevante determinación por parte
de la administración pública municipal[4].
La misma herramienta normativa
condensada en una política pública (Estado en movimiento), es interesante
porque da la posibilidad, no solo de la presentación de un proyecto con un
mínimo de 10 personas firmantes, sino también de votarlo, haciendo de este modo
que el circulo democrático se sienta lo suficientemente cerrado.
Pero cuando hablamos de
democracia, tenemos que ponernos de acuerdo sobre que entendemos por democracia,
y es por eso que luego volveré aquí.
Tal política, al estar
contemplada en el presupuesto anual, - que según la ordenanza V N.º 21, art. 2,
le correspondería el 1,5% sobre el presupuesto general de la ciudad -, los
fondos siempre se disponen y no hay riesgos de que año a año no se lleve a
cabo. De esta manera se sostiene en el tiempo, logrando con esto acrecentar la
confianza necesaria de toda política que tiende a vincularse e interactuar con
la sociedad. Mucho más, habiéndose implementado por dos gobiernos distintos[5],
desde el 2016 hasta la fecha, tal política pública va dirigiéndose hacia la
conversión de lo que no abunda, pero que tanta falta hace; una política de
Estado y no de gobierno.
Hasta aquí hemos visto, en
términos generales, en que consiste el presupuesto participativo y por qué su
estudio resultaría atractivo para cientistas sociales y políticos. Ahora,
vayamos a algo más concreto; el programa en sí.
Los proyectos presentados tienen
que estar orientados a 4 ejes: Infraestructura,
maquinaria, arbolado urbano, plazas/parques. Existe la posibilidad de
presentar proyectos por fuera de estas opciones, pero requiere de un trámite especifico
y excepcional. Aquello presentado como excepcional en el ámbito de lo
burocrático suele ser complejo, lento y traumático. Vale la pena mencionar
aquí, que una política como la del presupuesto participativo requiere de una
cierta libertad, flexibilidad y capacidad adaptativa frente a demandas sociales
cambiantes; ya que un programa territorial rígido, seria sinónimo de “vacío”
(Solano, R. 2017).
De las ediciones realizadas
(desde el año 2016), la mayoría de los proyectos ganadores tienen que ver con
la construcción de salones de usos múltiples, remodelación de plazas, veredas,
iluminación, instalación de maquinaria para la realización del ejercicio
físico, parques deportivos y lúdicos, entre otros similares. Así, si tomamos la
última edición (2022), los 11 proyectos ganadores están dentro de estas
categorías[6].
Sin hacer un estudio exhaustivo,
se puede notar que nunca ha resultado ganador un proyecto atinente a la cultura
entendida como expresión artística. Ninguna construcción de museos, teatros, bibliotecas,
cinematecas, centros culturales, etc. Tampoco se pensó, en los últimos tiempos,
la incorporación de elementos necesarios para la prestación de servicios culturales
en espacios ya construidos como pueden ser los salones de usos múltiples. Digo esto
solo para dar ideas.
Ahora, cabría hacerse la pregunta
de: sí esto ocurre por la falta de presentación de proyectos de estas
características o la falta de voluntad ciudadana (al menos de la gente que
accede a la votación) de optar por estos proyectos.
La afirmación de lo anterior nos
lleva a preguntarnos algo más: ¿Por qué sucede esto? ¿Es por la falta de
interés? ¿Y a que se debe esa falta de interés?
Si pensamos un poco mejor, con lo
que cuesta esto, podríamos decir que este mecanismo presentado con las luces de
una democracia participativa, por
entender que tal mecanismo no solo apunta al consumo de productos ya terminados
sino también a la participación en la formación de los mismos, apenas llegaría
a los albores de una democracia cultural -en
sentido amplio-[7]
(Solano, R. 2017). Si bien es cierto que la implementación de los proyectos
llega a lo largo y a lo ancho del territorio, priorizando de esta forma la
descentralización; lo real es que el “contenido” de esos proyectos está “centralizado”,
y por ende llevan a homogenizar la ciudad. Si entendemos que uno de los
elementos de la democracia es la diversidad, esta política está pecando en su
esencia.
Nuevas preguntas: ¿No será que
los proyectos son bajados desde arriba, es decir desde el Estado a la sociedad?
¿Puede que la calificación de viabilidad del proyecto, tarea competente del
Estado, sea hecha de manera, un tanto discrecional? ¿Qué interés tendría el
Estado de que haya una homogeneidad de “construcciones” concentrando las
ofertas en la ciudad? ¿No será que las obras ganadoras se hubieran realizado
igual por mas que ciertos proyectos no hayan ganado?
Cuando hablamos de democracia,
desde una perspectiva maximalista, entiendo, siguiendo el principio de John
Stuart Mill (mencionado por Gargarella, 2021), según el cual “cada persona debe
ser considerada el mejor juez de sus propios intereses”, que toda decisión
pública debe ser discutida de ante mano y que esa discusión se debe realizar
dentro de un “contexto colectivo” en el que se incluyan directamente a
los actores que se van a ver afectados inmediata o potencialmente por esa
decisión adoptada. Es decir, participación ciudadana de calidad implica la
inclusión, la deliberación y la toma de decisión en un pie de igualdad de los
actores.
No cabe duda, y con esto voy
terminando, de que resultan por de más valiosos estos mecanismos de democracia
semi directa.
Ahora, surge la necesidad de
abrir nuevas líneas de financiamiento, ya no solo a la construcción,
remodelación o mejoramiento de bienes inmuebles o muebles “pre” fijados, sino a
otros nuevos, pensados, imaginados y debatidos, desde una participación
consciente de la sociedad. La prestación de servicios también puede ser una
opción. De esta forma, se dará un nuevo enfoque a esta política pública, que
como ya lo dije, requiere de cierto grado de libertad y flexibilidad para continuar
con su vida útil.
En definitiva, lo que está en
juego es un modo de ver la relación entre Estado y sociedad; la concepción
asignada a la cultura, al rol ciudadano y al papel del Estado en la promoción
de derechos. La inversión de lo cotidiano, ir de abajo hacia arriba. Discutir
valores políticos y culturales, dar una definición lo suficientemente precisa y
coherente de ellos. Hacer de la cultura un
proceso de desacuerdo de lo común -de lo dado, - puede ser el faro para
alcanzar una sociedad más democrática en lo que respecta a la toma de decisiones,
haciendo de ella menos desigual socialmente, políticamente y
económicamente.
Ahora sí, termino.
Miranda Fricker, teoriza la “injusticia
epistémica” y explica en que consiste esta. Se trata de causar un mal a alguien
en su condición especifica de sujeto de conocimiento. La injusticia testimonial,
una forma de injusticia epistémica, se produce cuando los prejuicios llevan a
un oyente a otorgar en las palabras de un hablante un grado de credibilidad
disminuido. Un ejemplo de esto podría ser la diferencia de trato que hace la
policía entre un profesional del derecho como yo y un ciudadano pobre y negro.
(Fricker, M. 2007).
La conclusión que pude extraer
desde mi observación, es que la toma de decisión sobre los proyectos sometidos
a votación en el presupuesto participativo, suelen realizarse ante la propuesta
en vos alta de un actor con cierta autoridad, y que, debido a la falta de
contestación de la mayoría de los participantes involucrados en la decisión,
ese silencio se transforma en un “consenso aparente”. Sería algo así como creer
en la locura, que si después de esta lectura, preguntara en vos alta a los
presentes, si están de acuerdo con ella, y debido a la falta de respuesta de
estos, lo interpreto como un sí. Seria injusto, ilegitimo, y posiblemente
ilegal.
Gracias.
[1] Utilizo el termino
recomendación haciendo alusión a normas blandas (soft law).
[2] La sanción de la
carta orgánica fue en el año 2010.
[4]
Si bien es cierto que la revocatoria como la iniciativa
popular requieren, más que una política pública un fuerte sentido
participativo de la ciudadana, lo cierto es que la consulta popular y las audiencias
públicas, decantan desde el Estado a la sociedad civil.
[5]
Si bien el intendente Joaquín Losada (2015-2019) y el
intendente Leonardo Stelatto (2019-2023) pertenecen al mismo frente de poder
(partido de la concordia social), ambos se identifican con grupos enfrentados
dentro del mismo partido.
[7]
La mención “en sentido amplio” hace referencia a la
cultura como regulador de relaciones sociales.
Dejare por aquí algunas cuestiones importantes que nos ayudaran a pensar la crisis "civilizatoria" que estamos atravesando como humanidad. Como voy a tomar solo el prólogo escrito por Jaime Coronado del material “Vivir en la encrucijada" del año 2018, lo que vendrá será suficientemente breve; aun así, ello no impedirá percibir la complejidad del asunto.
Preguntémonos, para dar inicio, cuales son las causas y consecuencias de
nuestra vida social y de nuestra organización como comunidad política. Reflexionemos
sobre nuestras normas, instituciones, costumbres y modales. Consideremos que
implica nuestra práctica social y nuestra convivencia en el espacio público. Qué
hago yo y que espero de los demás, si es que hago algo y algo espero.
Desde ya, buscar comprender es la formulación de un interrogante para ser
resuelto; lo cual ello nos exige, desde el vamos, pensar y a estar atentos. Sin
embargo, cuando hablamos de una crisis civilizatoria, el acto de pensar es aún
mayor, no porque una crisis de pareja, por ejemplo, sea algo insignificante
(que no lo es y requiere un pensamiento crítico situado), sino porque el desafío
que se presenta aquí, es para la humanidad en su conjunto y no solo para dos
sujetos. Se trata así, sobre todas las cosas, de resignificar el sentido de la
existencia y de los valores que servirán como sostén de una sociedad en
términos colectivos. Es decir, implica conversar y pensar sobre un contenido complejo, y accionar
colectivamente.
Todos y cada uno de nosotros ha comenzado a percibir, y cada vez con mayor
intensidad, que algo no anda bien. Guerras, pandemias, cambio climático; todo ello
a una escala global que influye directamente sobre nuestras vidas cotidianas.
Asimismo, considero que nuestra cotidianidad también influye a escala global. ¿Qué quiero decir con esto? Que incluso una
relación entre dos sujetos, como la pareja mencionada anteriormente, -derrochando su amor por los rincones- puede
modificar (aunque en menor escala) lo indeseable en términos sociales. El mundo
me cambia y yo cambio al mundo. Como dijo Schiller, todo cambio social y político,
implica necesariamente e inicialmente un cambio estético (Shiller, F. 1941).
La crisis civilizatoria, entonces, es una crisis planetaria, referida al
agotamiento del paradigma de la modernidad. Siguiendo con el texto de Coronado,
se mencionan tres crisis: la financiera,
la energética y la ambiental. La interpretación de ellas, se elaboran desde
el pensamiento dominante o desde una perspectiva alternativa. Coronado celebra el
enfoque alternativo e integrado del presente trabajo, donde se pone sobre la
mesa, entre otras cosas, la desigualdad socioeconómica como centro del análisis
de la crisis económica, explicando que existe una brecha creciente entre la
economía real y la economía financiera.
“…Se estima que en la
dinámica económica global sólo de un 5 % a un 10 % de la misma es real. El
resto es masa especulativa […] El Informe sobre Desarrollo Humano de la ONU de
1998 dejaba claro el dato de que un 20 % de la humanidad poseía un 84 % de la
riqueza global. […] En EE.UU. la mitad de la bolsa está en manos del 1 % de la
población, una serie de personas absolutamente privilegiadas. El otro 50 % es
propiedad, casi en su totalidad, del 10 % de la población […] El acceso
universal a los Servicios Sociales básicos podrían lograrse con un 10 % del
presupuesto militar de EE. UU., o con la cuarta parte de los presupuestos
militares anuales de los países en desarrollo.” (Martínez, j. 2018. Pag. 8).
La crisis económica es un padecimiento de los ciudadanos que se ven
afectados por los efectos de la acumulación de dinero en unos pocos sectores como
el inmobiliario, el energético y el alimenticio. La desigualdad se ha
fundamentado en una interpretación errónea del derecho a la propiedad privada, sin
ninguna limitación. El mismo Locke, padre del liberalismo clásico, señalaba que
nadie tiene derecho a poseer mas de lo que puede utilizar, tomando solo una
cantidad tal que deje suficiente para los demás. (Hartnack, J. 1978).
El periodista español Ignacio Ramonet, mencionado por Coronado, explica que
la crisis económica se traduce en un aumento del miedo y del resentimiento.
Problemas de ansiedad e incertidumbre amenazan y corrompen nuestra vida
personal. La soledad y el suicido caen como gotas de lluvia. Frente a esto, se
observa un creciente corrimiento hacia lo privado e individual, con un profundo
rechazo hacia el otro, hacia el diferente. Surge una sospecha basada en la
desconfianza, que se responde con violencia y sesgos autoritarios. Ello pone en
cuestión al sistema democrático, cuyo uno de los pilares es la aceptación del
otro como sujeto de conocimiento.
Es así que uno de los aspectos centrales para hacer frente a esta crisis es
redefinir el papel del Estado, que ha beneficiado, directa o indirectamente,
por acción u omisión, a los monopolios y oligopolios. Sin embargo, no sabemos
si redefinir el Estado implica cambiarlo utilizando las mismas herramientas que
nos brinda el propio sistema en crisis, o si deberíamos construir nuevas
alternativas a partir de imaginarios diferentes. También esto, nos lleva a
preguntarnos, si nos encontramos ante una crisis terminal o simplemente ante
una contingencia a ser resuelta con los mecanismos de resolución de conflictos actuales.
Para Aníbal Quijano, pensador decolonial por excelencia junto a Enrique
Dussel, esta crisis civilizatoria, mencionada anteriormente, se debe al
agotamiento del patrón del poder eurocéntrico. Quijano, nos ofrece una visión
multidimensional de la crisis en la colonialidad del poder y expone que la
crisis del capitalismo es terminal. Esto debería ser visto como una ventana de
oportunidades para desarmar el sistema, aun dominante en la actualidad, basado
en la diferencia superficial (sexo, raza, naturaleza humana y no humana, etc.)
cuya consecuencia ha sido la instauración de desigualdades en el ejercicio de
derechos.
El Estado capital/nación ha demostrado que no puede resolver una crisis que
por todos lados desborda. Diría el Dr. Gargarella, es como un traje chico para
un cuerpo social que le ha quedado demasiado grande. Las instituciones públicas
se han convertido en meras sombras de una pelicula proyectadas hace mucho
tiempo. Los conflictos del presente, son más complejos y diversos, cuya
resolución no puede basarse sobre la antigua idea de la representación
política. Esto nos despierta otro interrogante: ¿Cuál es rol de la ciudadanía
en este contexto? ¿No será la ciudadanía la única opción legitima para hacer
algo? Y si es así ¿cuál debería ser el contenido de su reclamo y la estrategia
a utilizar?
Las revoluciones sociales, continua el texto, pueden levantar banderas
argumentando cambios de épocas, dejando un sistema para entrar en otro, y en el
mejor de los casos ofreciendo propuestas futuras. En otros casos, simplemente solo
buscaran dejar atrás el pasado. También, podrían acentuar el trasfondo
contradictorio del sistema, impulsando medidas que, si son analizadas con profundidad,
no tendrán un impacto positivo en la crisis. A modo de ejemplo, se plantea si
el concepto de desarrollo sustentable (fogoneado por ciertos sectores) es suficiente o si se debería transformar
el mismo sentido de la palabra “desarrollo”.
Para concluir, Edgar Morin concibe a la idea de crisis en un macro
concepto, basado en los principios de la teoría de la complejidad. Según esta teoría,
el principio dialógico, destaca los procesos de transformación, donde la ruptura
no necesariamente lleva a la supresión de alguna de las partes, sino mas bien a
una convivencia contradictoria entre lo viejo y lo nuevo. Se impone un dialogo de saberes, donde nadie posee
la totalidad del problema ni la totalidad de la solución.
De vuelta, esta crisis nos exige pensar, conversar y actuar colectivamente.
https://ipecmisiones.org/wp-content/uploads/2018/05/IPEC-Misiones-PBP-2015.pdf
Comparto en mucho de lo expresado por el Dr. Paredes en lo
que respecta al uso abusivo de la prisión preventiva. Me parece acertado medir
(al menos parcialmente) la función de un fiscal por las acusaciones hechas a
sectores vulnerables y a sectores privilegiados, llámese acusaciones por
delitos de malversación de caudales públicos o enriquecimiento ilícito
(corrupción). También, es interesante notar que la función de un fiscal, no es
solo acusar sino también evitar la condena de un inocente, violentando sus
garantías y derechos constitucionales. En más beneficioso para la sociedad - y
entiéndase con buena fe lo que digo - que un culpable este libre, a que un
inocente este condenado. He aquí la esencia de la presunción de la inocencia y
la de un derecho que es formal y procedimental (art. 18 CN.). Si lo llevamos al
caso mediático recientemente ocurrido (policía de civil asaltado, que termina
por matar a un ladrón con cuatro disparos en la espalda), la situación se vuelve semejante. Aquellos que defienden el accionar del policía (legítima defensa y
no homicidio) se fundamentan sobre la base de que él no podía saber si el
ladrón luego de robarle la moto lo iba a matar a él y/o a la mujer, ya que en
varias ocasiones en hechos parecidos había ocurrido eso mismo. Entonces,
dispara por las dudas. De la misma forma que nadie puede ser condenado por las
dudas -por qué el derecho lo dice- tampoco nadie puede quitar "la
vida" por las dudas. Que se haya tratado de un policía agrava a un más el
caso, en tanto el arma que detenta aquel, lo provee el mismo estado para la
protección de la ciudadanía. Así como el fiscal no solo debe acusar, el
policía no solo debe proteger al inocente, sino también a aquel que delinque,
apresándolo para que eventualmente cumpla una condena en prisión, cuya función
será su resocialización. Como todo el sistema está mal, las respuestas de los
sujetos que lo integran, también lo están (y por eso se entienden). Se
improvisan soluciones, desde los altos mandos, superficiales y demagogas,
cuando lo atinente a la seguridad no puede ser analizado por fuera de la
desigualdad social y la corrupción en el estado. No se puede mencionar a la
constitución solo cuando conviene hacerlo, y cuando no, no.
Se habla de soberanía alimentaria pero no la tenemos. Se habla se soberanía política pero no la tenemos.
https://www.lanacion.com.ar/editoriales/las-bases-chinas-en-nuestro-pais-nid02022023/
La cantidad de votos en blanco en las elecciones de la provincia de
Misiones, casi llegando a alcanzar la tercera fuerza, con 29.917 votos contra
31.952 del frente: "la fuerza de todos", confirma el hastío ciudadano
sobre aquellos que buscan la representación de una sociedad que ya no puede ser
representada bajo la arquitectura estatal actual. Si bien esto puede ser
mitigado con mejores candidatos (honestos, preparados, amables, con propuestas
realistas y claras), hay una necesidad de abrir al Estado y expulsar cierta
clase dirigente que nunca la pasa mal cuando la mayoría siempre la pasa mal. Es
inexplicable, porque rompe con la esencia del sistema democrático basado en que
la fundamentación del poder esta en el ciudadano y no en aquel que lo representa.
En cuanto a las elecciones de la ciudad de Posadas (aquí no diré nada de la
ley de lemas), no debería llamar la atención que el intendente que postulaba su
reelección haya obtenido un enorme caudal de votos (51.959). Su gestión ha sido
por lejos aceptable, y mucho más si se hace un contraste con su predecesor, en donde
la ciudad hace 4 años atrás era un cementerio de animales. Muy por debajo,
quedaron Meza (11.419) y Balan (9.422), dos candidatos del mismo frente; esto
demuestra, por un lado, que tener el aparato del poder a tu disposición (ambos
lo tenían, desde recursos humanos, medios de comunicación fomentándolos,
carteleria en el espacio público, publicidad digital, etc) influye en la elección. No obstante, al existir tanta diferencia con el
primero, también demuestra que a la gente no lo importa mucho, si ve tu rostro
semáforo a semáforo, en el diario de los domingos, en redes sociales, o si
inclusive le das un café o le organizas un partido de futbol. La sociedad de
Posadas, en su mayoría, observo que su entorno cambio y junto con él, su vida. Más
y mejores espacios públicos, buen servicio de recolección de residuos,
infraestructura vial, y cierta descentralización de organismos públicos
municipales. A todo esto, se sumaron nuevas propuestas, que desde el vamos
contaban con buena reputación por lo hecho en la gestión pasada. Otros, al
contrario, anunciaban propuestas monumentales, pero nadie sabía dónde
habían hecho algo, al menos insignificante, para el bien común.
El candidato de ciudad sustentable (Santacruz), del mismo frente, que busco
transmitir su mensaje de campaña conforme a su fin (no utilizar carteleria que
ensucie el espacio público, no utilizar papel, reutilizar lonas para hacer
mochilas, etc.) poniendo sobre la mesa un postulado ético Kantiano, donde de
ninguna manera el fin justifica el medio (esto habla bien de él), ha generado a
la luz de los votos, no mucho interés. Solo obtuvo 2.425 votos. Sus propuestas
eran realistas y claras. Mejor servicio en el transporte público, más y mejores
ciclo vías (las actuales son horribles), la implementación de trenes, veredas
inclusivas, etc. Es razonable que si tu eslogan es "ciudad
sustentable", tus propuestas estén dirigidas a desincentivar el uso del
auto móvil, por lo que representa este en términos de contaminación ambiental.
Es así, que hacer un viaducto no está mal para descomprimir el tránsito, lo que está
mal es priorizar ello en miras al modelo de ciudad que uno quiere o dice querer
(moderna, inclusiva, sustentable). En este sentido creo que fue una buena señal
que haya existido un candidato que haya discutido en el espacio público cosas
que parecen sencillas, pero que al final se vuelven complejas.
Por último, el sub lema "primero", también del mismo frente,
obtuvo para mi sorpresa (soy irónico) 5.233 votos. El personaje, candidato a
intendente, había sido uno de los responsables de aquel cementerio de animales,
en donde además, se lo acuso (a él como secretario de servicio públicos y al
entonces intendente) de malversación de fondos, causa que se conoció como los
millones de la basura[1].
Por supuesto que nadie investigo, y tampoco nadie se lo pregunto. Es sabido que
en esta provincia no hay una verdadera oposición, y el poder judicial está muy
envuelto por los poderes políticos. La campaña de este sujeto fue la más
"clientelar" de todas; regalando bolsones de mercaderías, haciendo
fuego para el choripán, y hasta cerrando su campaña con el grupo musical: damas
gratis. Evidentemente, todo aquello, de algo sirvió.
Resultados aquí: https://www.electoralmisiones.gov.ar/elecciones-generales-2023-resultados-del-escrutinio-definitivo/
"No son los males violentos los que nos marcan, sino los males sordos, los insistentes, los tolerables, aquellos que forman parte de nuestra rutina y nos miran meticulosamente como el tiempo".
"Es el despertar de las lagrimas que duermen en lo mas profundo de nosotros mismos, a través de ellas, lo que nos da acceso al conocimiento".
"Se puede soportar cualquier verdad, por muy destructiva que sea, a condición de que sea total, que lleve en si tanto vitalidad como la esperanza a la que ha sustituido".
ph: librosyletras.com/emil-cioran-un-suicida-inmortal/
Cuando me enviaste un mensaje y no te respondí, rápidamente
se me vino a la mente que a vos se te iba a ir a la menta, la frase célebre,
colectiva y vulgar, “él que calla otorga”. Resulta ser -te explico- que esa
frase, hecha seguramente por violadores de todo tipo, en términos jurídicos -y también
filosóficos- tiene nada de verdad.
Si bien esto es así, tanto en el mundo de las relaciones
civiles como en el mundo de los actos administrativos (ver art. 44 Ley I Nº89),
su fuente proviene de una garantía constitucional judicial en vista al proceso
penal. El art. 18 de la constitución nacional declama que: “nadie puede ser obligado
a declarar contra si mismo”. Esto significa que, si alguien te pregunta -como
lo hiciste vos-, “asi que hiciste esto o aquello y todo eso”, el silencio no se
convertiría bajo ninguna circunstancia en una afirmación.
Otra frase célebre, colectiva y vulgar, es decir: “no voto
en blanco porque ese voto ira a parar al que más votos tiene”. Esta falsa idea,
que no sé de dónde proviene ni por qué motivo, tampoco tiene nada de verdad, en tanto
el voto en blanco es una categoría que se contabiliza por separado. De
hecho, pensar de esa forma seria muy similar a pensar que el silencio es afirmativo
y no negativo; “el que calla otorga”. Si decidís no votar a un sujeto, la
maquinaria electoral de alguna forma te llevaría a hacerlo, humillando tu autonomía;
dicho sea de paso, pareciéndose bastante a la ley de lemas que lo que hace es diluir el voto como una gota de tinta en un vaso de agua.
En las elecciones nacionales del año 2021, el porcentaje
de votos en blanco y anulados fue aproximadamente del 3,5 %. Mas difícil, es descifrar
que se quiere decir con el voto, aunque esto sucede votando cualquier formula.
Votar, tal como está presentado el sistema, no es más que tirar una piedra al
rio Paraná.
Aun asi, me animaría a hacer un boceto del significado
del voto en blanco: “quiero votar, sé que mucha gente murió para conquistar ese
derecho político, estoy de acuerdo con la democracia; pero quiero mas
libertades políticas, quiero tomar mas decisiones sobre la cosa pública, sobre
lo que me afecta, y lo más importante, las quiero tomar como ciudadano y no
como representante (armen un partido y ganen las elecciones, diría…). Ya me cansé
de agarrar una cara y meterla en una urna para que luego aparezca en fotos”.
El siguiente texto trata sobre la corrupción del poder en tanto relación entre poder y comunidad política. Según Enrique Dussel, la corrupción política surge cuando los gobernantes creen que su poder proviene de una autoridad autorreferencial y no institucional, y cuando el pueblo consiente esta creencia (ambos elementos juntos). El poder político debería estar referenciado en la voluntad de vivir de los miembros de una comunidad y su aumento, en lugar de estarlo hacia la dominación. Los movimientos sociales buscan el poder para promover la supervivencia y la autonomía de su comunidad; ahora, está por verse qué tipo de poder. La política es la actividad clave para ello; sin embargo, la corrupción se ve recompensada cuando los miembros de una comunidad actúan de manera separada y la energía de la protesta se disgrega. Así, veremos ejemplos concretos de como la opresión se manifiesta en la lucha del pobre contra el pobre, en un país que ya dejo de “tener pobres” para pasar a ser un “país pobre”. Pobre económicamente, culturalmente, socialmente y moralmente.
LA CORRUPCIÓN DEL PODER.
Dussel, denomina fetichismo del poder a la
corrupción originaria de lo político. Esto consiste, en creer que el poder,
por ejemplo, de un policía, o de un juez, o de un presidente, proviene de una
autoridad autorreferencial (es decir referida
a si mismo) y no institucional. (Dussel,
E. Tesis 1. 2006)
La referencia de que el poder está en el Estado y
no en aquellos agentes que cumplen funciones en él, es el entendimiento que
bien tienen los movimientos sociales, para acercarse y en última instancia,
pertenecer (desnaturalizadamente) al Estado (luego volveré a este punto). ¿Pero
que es el Estado después de todo?
Toda función política, dice Dussel, ejerce el
poder teniendo como referencia primera y última al poder de la comunidad política. Cortar la relación del ejercicio
delegado de la comunidad (o pueblo) a la institución política, fetichiza y
corrompe (algo que se rompe). La corrupción es doble, en tanto el gobernante se cree soberano por
sí mismo, y el pueblo se lo permite consintiéndolo servicialmente. Cuando
en una mesa larga, aparece (ej.) un diputado, y hace uso del poder de su cargo
como si fuese el poder de su misma persona, y los demás integrantes de la mesa
siguen su juego, no entendiendo que ese poder se fundamenta en ellos, lo que
hay es una sociedad contaminada. La acción política de un ciudadano, no necesariamente (y
afortunadamente), debiera ser armar un partido político y ganar las elecciones,
sino, participar en el espacio público con opiniones, alimentando así lo
público político. Queda en evidencia la necesidad de trascender el acto de
votar, quizás, y buscar perfeccionar el mismo. “Fatalmente, como una persona se desparasita de vez en cuando, la
sociedad igual, debería echar el parasito de su cuerpo social, que lo debilita
y que lo desfallece al punto de su extinción.” (Dussel, E. 2006. Pag 14)
Los movimientos sociales, necesitan buscar el poder, que desde Maquiavelo y Hobbes
ha sido la dominación, esta vez desde
una noción positiva. Esa noción positiva es la voluntad de vivir. Dicha voluntad, es aquello que empuja, que
arrastra y que mueve, hacia la postergación de la muerte y la permanencia de la
vida. “Poder empuñar, usar, cumplir los
medios para la sobrevivencia es ya el poder” (Dussel, E. 2006 Pag. 24). La dominación ya no seria sobre otros,
sino sobre su propio cuerpo; una especie de autonomía que sirve de medio para
la vida. El poder como facultad; como un derecho subjetivo. Esta visión del
poder, se contradice con la historia política, en donde siempre existen dos categorías
perfectamente determinadas: los dominadores (los altos dirigentes) y los dominados
(los ciudadanos); con una tercera categoría, casi inexiste, llamados los outsider (los que no quieren dominar ni
ser dominados).
En cuanto a la voluntad de vida de los miembros de
una comunidad, ésta determinaría la definición del poder político. Es así que “la política es una actividad que organiza y
promueve la producción, reproducción y aumento de la vida de sus miembros” (Dussel,
Enrique. 2006 Pag. 24). Ahora, veremos que, si la voluntad de los
miembros es contrapuesta, la fuerza de uno anularía la de otro, dando como
resultado nada más que la impotencia (falta de potencia), que también está a
favor de la corrupción.
El viejo adagio, “divide y reinaras”, al que
recurren diferentes fuentes de poder (entendidas
como dominación) apenas se sienten amenazados, cuando hay una acumulación
de quejas tan variadas y dispersas. Como las emociones fluyen hacia diferentes
escapes, la energía de la protesta se disgrega. Los miembros de una comunidad actúan
de manera separada y sin ayuda, observando con recelo la angustia y queja de
los otros. Las autoridades, estarán así en condiciones, de erigirse como
moderadores imparciales y defensores de la conciliación, al mismo tiempo que
escapan de su papel como causantes del conflicto. Esto queda resumido en la
siguiente frase: “cuando los pobres
pelean con los pobres, lo ricos no tienen de que preocuparse”.
Un ejemplo concreto de lo anterior, es lo que
sucede en la Argentina cuando se anuncian ayudas sociales. En algunos casos
pasa, que si alguien por algún motivo, no se ve beneficiario de la misma y el
vecino sí, aquel lo acusa a este por entender a sus ojos, que la medida fue
injusta, y que él estaría en mejores condiciones de recibirla. Es la lucha del
pobre contra el pobre. Otro ejemplo, es lo que sucede en las comisarías. El
policía, precarizado, con bajos sueldos, con indumentaria y objetos de trabajo
vencidos, y el ladrón que roba zapatillas por un contexto hiper complejo. Ambos,
en una guerra sin paz y desesperada, en donde su ceguera y el engranaje del
sistema, no lo dejan luchar cuerpo a cuerpo contra el mismo tipo de opresión. (Bauman,
Z. 2013).
Esa opresión es la corrupción política. Ahora me
pregunto, ¿si la idea de la corrupción doble, la del pueblo consintiendo, no se
justifica (la justificación entendida como la legitima defensa al matar) por la
falta de educación y preparación cívica de todos ellos, de nosotros? Así
también, ¿quién se responsabiliza de ello?
LOS MOVIMIENTOS SOCIALES. EL PODER COMO DOMINACION MAS QUE COMO VOLUNTAD DE
VIDA.
Los nuevos movimientos sociales (NMSs), para algunos,
buscan afirmar la subjetividad frente a la ciudadanía. Sus luchas no son por
una emancipación política, son ante todo por una emancipación personal, social
y cultural. Las formas de opresión a las
que se ven sometidos sus integrantes, no pueden ser abolidas por la concesión
de derechos, medio típico de la ciudadanía. Exigen una reconversión global. Sus
protagonistas, ya no son clases sociales, sino mas bien grupos sociales, a
veces mayores o menores que las clases, con contornos parecidos, pero no
idénticos, y con intereses colectivos, en algunos casos concretos (ej. acceso a
la vivienda), pero siempre universales. Fue así el cambio de la denominación: “clase
trabajadora” por “clase popular”. Para esta posición, los NMSs tienen su lugar
en la sociedad civil y no en el marco del Estado, tomando distancia de actores
como sindicatos y partidos políticos. (Boaventura de
Sousa Santos. 2001)
Una segunda posición, entiende que el impacto
buscado por los NMSs, es en ultima instancia político, prolongando la
ciudadanía y marcando una semejanza con los movimientos sociales del pasado (ej:
los movimientos anti racistas de la década del 60 y los movimientos feministas
actuales). Asimismo, la distancia de los nuevos movimientos sociales con el
Estado, es mas bien aparente y no real, ya que sus exigencias son hechas al
Estado, y es el Estado quien responde. No es raro que en el juego de la
democracia representativa se hagan alianzas con sindicatos o partidos a fin de
ejercer una mayor presión, cuando ellos mismos no se transformen en partidos
institucionalizados. (Boaventura de Sousa Santos. 2001)
Es así que los movimientos sociales, mencionados
por los manuales de Derecho Político, como grupos de presión, actuan desde una
independencia al Estado. El problema, que a mi opinión se presenta, es que el Estado,
desde una dimensión tomista - aristotélica, tiende al bien común (a esa
comunidad política que delega el poder). Su propósito entonces, sería el bienestar
general al contrario de los movimientos sociales, que tienden al beneficio de
grupos minoritarios que ellos mismos representan. Si afirmamos que es un problema
que los dirigentes de los movimientos sociales estén en las oficinas del Estado
y no en la calle, no sería en todo caso culpa de los dirigentes sociales que
nadie ha votado, sino de los representantes que han sido arribados en sus
puestos por el voto popular. Ejemplos de esto en la Argentina, son el
movimiento Evita de Navarro y Pérsico, Barrios de Pie de Menéndez y el movimiento
de Cartoneros y de la Economía Popular, representada más fuertemente por Grabois,
que, si bien no estaría adentro, digita a los que si están. Saltar de la calle
al gobierno, con toda liviandad, puede ser una degeneración institucional[1].
Su reclamo en las calles se presenta como una contradicción peligrosa, ya que
se gritan a ellos mismos, a los fines de ganar poder institucional, que a la
vez lo ven como auto referencial, utilizada además no como como facultad (voluntad
de vida) sino como dominación. Es cierto, que en ese avance el líder obtendrá
mas derechos para su tropa, un avance de la ciudadanía si se quiere, pero el
proceso será despótico, y en perjuicio de un grupo mayor, tarea contraria a lo
que debería hacer el Estado.
Ahora, ¿no será que ya la mayoría de la sociedad se
va acercando a la pertenencia de un movimiento social en nuestro país? ¿Tan
lejos esta un movimiento social de ser un auténtico partido político sin institucionalizarse
como tal?
Puede pasar que alguien que trabaja en el Estado
se vea la necesidad de recurrir, ejemplo, a la “AUH” (asignación universal por
hijo), por tener un empleo que es paupérrimo y decadente. Lo extraño es, que un
sujeto se ve con la necesidad de recurrir a un plan Estatal por la necesidad
que el mismo Estado crea. También, se pueda dar el caso de alguien que trabaje
en la actividad privada, que, si bien en términos generales sería mejor, el
inconveniente presentado aquí seria la informalidad. En la Argentina casi el 40%
de los trabajadores trabaja en la informalidad, sin salario mínimos y sin
seguridad social; peor aún, más del 40% es pobre por ese ingreso débil y un
costo de vida que crece. ¿Somos una sociedad pobre y sin educación?
Otra situación extraña, es lo que sucede con el
plan social “Potenciar trabajo”, destinado a todo/as aquellos/as que realizan
una tarea en el marco de una cooperativa y por ello reciban una contraprestación
del Estado. Aquí se utilizan, terminologías propias del mercado de trabajo como
el cobro de un aguinaldo[2].
No quiero decir que los beneficiarios del plan, no trabajen, pero justamente
eso es lo que es; un plan social, de naturaleza extraordinaria, y no un trabajo
cuyo empleador es el Estado, ya que, si fuera así, se debería hablar en otros
términos y desde otros términos. El punto que me importa señalar, son los derechos
adquiridos. Un bono no lo es, un aguinaldo sí. Pero, aunque desde la narrativa
lo expresen, en la práctica no se verá y no cambiaría nada, porque si estas en
un pozo y alguien te dice que no, tarde o temprano te vas a dar cuenta de la
tierra que se te cae. Yo espero que nos demos cuenta, cuanto antes, que la
tierra se nos cae y algunos se nos ríen de arriba.
Lo señalado aquí son solo tontos ejemplos de cómo
se desnaturalizan los conceptos y fines. El Estado, tal como hoy es presentado
(y para lo que fue transformado desde su concepción), no fue creado para
generar riqueza sino para distribuirla; distribuirla a la sociedad (no entre
aquellos que dirigen el Estado y se palmean la espalda entre ellos) bajo
parámetros equitativos. Ahora, es sencillo entender, que para distribuir
primero hay que tener que distribuir.
Tanto, que los movimientos sociales busquen el
poder desde una noción de dominación o de voluntad de vivir, en ambos casos,
mal o bien, lo van a hacer en el espacio público; allí se da esa impotencia de
la que hablamos, que en términos del derecho podría ser un choque que nos abre
la puerta para reflexionar sobre el limite del derecho, y es lo que a
continuación hare brevemente.
EL LIMITE AL DERECHO A LA PROTESTA.
Al contrario de lo que muchos piensan, en sus
referencias a políticas neoliberales, presentándolas como verdaderas cruzadas
anti derechos y anti protestas, en términos correctos, lo que hacen estas, no
es ir contra los derechos sino ir a favor de ciertos derechos, para pasar luego
por encima de otros. La habladuría del anti derecho, lo único que representa en
la realidad, es la falta del limite de un derecho, y por no ser el derecho que
a algunos más le satisface, hablan del anti derechos; así, en caso contrario
hablarían de pro derechos.
Un ejemplo sencillo es lo ocurrido día a día en
las diferentes ciudades del país. Corte de calles por protesta de manifestantes
que impiden que los automovilistas, pasajeros de transporte urbano, etc.,
transiten por ella. Por un lado, el derecho a la protesta y por el otro el
derecho al transito que continua con el derecho a trabajar, estudiar, etc.
ocurriendo así un choque de derechos. Esto no es ninguna novedad, y siguiendo
con la idea del límite, que a su vez se importa en la idea del choque, la
pregunta a hacerse, o a hacerle a aquellos que se encargan o se deberían
encargar de esclarecer estos temas (hablo de los jueces), es: ¿cuál es ese
límite? Frases hechas como la de “los derechos no son absolutos”; “el limite de
mis derechos terminan cuando comienzan los tuyos”, no sirven de mucho. Pensemos
nada mas en nuestro ejemplo reciente. Si los manifestantes son reprimidos y
echados a palazos de la calle para que circule el tránsito, diríamos que el
derecho a la protesta existe, hasta tanto no se obstruya a nadie el paso. En
caso contrario, diríamos que la libertad de transito encuentra su limite en
tanto, con mala suerte, encuentres un piquete en el espacio público. Y a su vez,
habría que pensar esta vez sí, ¿cuáles serían los límites a ese corte?; ¿el
paso de una ambulancia quizás? ¿Qué pasaría si alguien muere en una de ellas
producto de no haber llegado a tiempo a su destino por un corte de calle? La determinación de un límite, entonces, más
que ello, es la configuración de un choque de derechos en donde hay un
vencedor. Pero el vencedor no lo es por un capricho, ni de cualquier modo. Atrás
de esa decisión tan ingrata que debe tomar el derecho, por la falta de un
cosmos armónico, debe haber una argumentación solida y convincente. Esa argumentación
solida y convincente es el sentido común. Se pregunta José Nun, en “El sentido
común y la construcción discursiva de lo social”, como Hernán Cortes con tan
solo doscientos hombres pudo dominar a mas de vente mil soldados aztecas; y se
responde, con la manipulación simbólica. Cortes se dio cuenta que los Aztecas
vivían en la evocación del pasado y leían el presente en términos de lo ya
ocurrido. Así fue que promovió que viesen en él, a la largamente esperada reencarnación
de Quetzalcóatl. Cuando los aztecas se dieron cuenta de su error, ya fue tarde.
Ese es el sentido común.
En una sociedad entrópica, desordenada, sin rumbo,
no existe el sentido común. Solo el sinsentido individual, y allí todo se
pierde. Se crea un caldo de cultivo para lideres autoritarios y anti democráticos. Trump, Bolsonaro y Cristina Kirchner tienen en común la no aceptación de la derrota electoral, entre otras cosas. Javier Milei emerge con conductas fascistas; un fenómeno que se extiende y se vuelve peligroso.
BIBLIOGRAFÍA:
Boaventura de
Sousa Santos. 2001. “Los
nuevos movimientos sociales”. CLACSO Consejo Latinoamericano de Ciencias
Sociales. http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/clacso/osal/20110210072436/8debates.pdf
Dussel,
Enrique. 2006. “20 tesis
de política”. Siglo XXI.
Zygmunt, Bauman. 2011. “La cultura en el mundo de
la modernidad liquida”. Editorial Fondo de Cultura Económica.
Nun, J. “El sentido común y la construcción
discursiva de lo social”.