lunes, 13 de junio de 2022

Revista La Sílaba

Numero 10 de la Revista La Sílaba de la ciudad de México. Año 2022. Ediciones: El gatito espejo. 

Allí una reseña de la obra de teatro "El amateur" escrita por mi. 

A la revista aquí.








lunes, 6 de junio de 2022

Presentación de un problema social. (O buscando hacerlo).





Pregunta:

¿Es un problema la falta de acceso a expresiones culturales en determinados sectores sociales desventajados?

Utilizare aquí la idea de cultura (siendo está muy amplia) como el derecho de acceso al goce de bienes y servicios culturales (papel pasivo), y la posibilidad de tomar parte, contribuir, crear y comunicar cultura (papel activo).[1]

Si efectivamente afirmamos que una familia de un barrio periférico de cualquier ciudad, de cualquier provincia, no acceda a leer un libro o a ver una obra de teatro, es un problema; cabría preguntarse ahora sí, por sus causas. ¿Es la falta de la voluntad individual o la influencia del grupo familiar? ¿Es la falta de incentivos en tal actividad, pasada de generación en generación y de contexto en contexto? ¿Puede la escuela tener algo que ver con todo esto? ¿Puede resumirse todo esto diciendo que tan solo fue la falta de una biblioteca o una cinemateca cerca, a la vuelta de la cuadra?

Si nos preguntáramos exactamente lo mismo, poniendo el ejemplo ya no de una familia de bajos recursos económicos viviendo en la periferia de una ciudad sino todo lo contrario, ¿cabrían las mismas respuestas? Puede que sí, aunque con la diferencia de que si existiese un mínimo de voluntad, estos tendrían la posibilidad y altas probabilidades de moverse lo suficientemente lejos para acceder a un libro de filosofía o a una película de Bertolucci. Yo mismo cada tanto me veo en la necesidad de viajar a Buenos Aires a buscar libros que aquí, donde estoy, no llegan. También sé que tengo amigos que tienen igual o más recursos económicos que yo, pero son poco afines a la cultura. Se de ellos que a diferencia mía, no nacieron en casas donde las expresiones artísticas sean difundidas y que tampoco alcanzaron grados de estudios altos, como si lo hice yo. Sea lo que sea no quiero caer en las amplias discusiones sobre el voluntarismo y el instinto, y mucho mas. No me interesa aquí poner el foco en aquellos grupos que tienen la oportunidad en sentido amplio de acceder algo y no lo hacen, porque es algo que no lo sé y también sería motivo de una pregunta.

Quiero enfocarme en el primer ejemplo: la familia de bajos recursos. En la Argentina, más del 50% de niños niñas y adolescentes son pobres según datos del INDEC. Para todos ellos esto es un condicionante sacado como un número de lotería. La falta de un capital económico no es solo el hecho de no tener dinero bajo el colchón sino todo lo que conlleva esto. La falta de recursos económicos es el equivalente a no tener tiempo, y la falta de tiempo el equivalente a no constituir ciertos intereses, que a su vez llevarlos a cabo requieren de tiempo. Por supuesto que lo que estoy diciendo no es un axioma y no siempre es así (lo mencione más arriba), pero algo de esto ya fue tratado por Marx y su alienación. También, algunas teorías de la democracia hablan de los altos costos que implica estar informado para elegir bien o al menos elegir al que esté más cerca de representar nuestros intereses. Schumpeter decía que el sistema democrático necesariamente requiere de una ciudadanía plena.

Cabría preguntarse si con los números de pobreza de nuestro país se alcanzaría esa plenitud. La encuesta nacional de consumos culturales del año 2017[2] reflejo que solo 4 de cada de 10 argentinos leyó un libro completo en el año. Los que no lo hicieron aludieron en un 47% a la falta de interés, en un 23% a la falta de tiempo, y solo en un 9% a los altos costos de los libros. No hace mucho tiempo alguien del medio local expreso que la gente no lee, no porque no quiere sino porque tiene que elegir entre comer y comprar un libro[3]. Esta frase que seguramente tiene mucho de estallido, se pincha si hincamos un poco su superficie. Un libro, inclusive en una ciudad como Posadas (donde la oferta no abunda), puede valer menos que un litro de cerveza. Aún más, hasta puede ser gratuito; la misma gratuidad que existe en el ingreso a museos y a algunos espectáculos teatrales. La gente no tiene interés en hacerlo. Esto puede ser salvado, al menos parcialmente, si existiese una cercanía de espacios que permitan el acceso a ellos. De la misma forma que lo ocurrido con la puesta en valor de los espacios públicos, y de la instalación de juegos y elementos para hacer actividades físicas en las plazas de la ciudad, donde los vecinos allegados empezaron a ocuparla y a verse interesados por ellos, no porque antes lo hayan estado sino porque el mismo surgió en tanto posibilidad de realización. En sentido amplio, lo que está en juego ahí es el derecho a la salud.

Otro ejemplo es la construcción de bicis sendas en la ciudad. Si bien existía un pequeño grupo[4] que instaba al estado la construcción de ellas, lo cierto es que una vez hechas, el número de ciclistas que la utilizan es cada vez mayor. La bicicleta no solo genera un beneficio (de salud) personal, sino que disminuye los accidentes de tránsito, no contamina el aire, y crea un paisaje acorde a los ojos humanos que ven cuerpos y no maquinas.  La inversión devengada en un área se recupera ahorrando en otra, y el estado necesariamente debe marcar la cancha por abogar por el bien común.

Con la construcción de espacios de cultura[5] en barrios periféricos, esa falta de interés del que hablábamos por la recepción y la expresión cultural no será tal; y en todo caso si aquello no ocurriere, la fundamentación de su existencia reposaría sobre el eventual interés de alguien que ante esto tendría el derecho de encontrar la oportunidad "real", sin mayores obstáculos, para satisfacer su necesidad. No es lo mismo decir (volviendo al principio del texto), puedo pero no quiero, que decir, quiero pero no puedo. La inversión (de vuelta) devengada se recupera ahorrando en otra. Está probado que a mayor educación (y he aquí la fuerte relación de la educación con la cultura, por ello muchos ministerios son de educación y cultura) menor conflictividad social y viceversa. La disminución del conflicto trae aparejado menos gastos en seguridad y menos gastos en el aparato judicial para la resolución de esos conflictos, entre otras. Si por cada barrio, o conjunto de barrios, habría un espacio de cultura que semanalmente disponga de una grilla de actividades, y supongamos que en esas actividades no asista más de una persona (lo cual no lo creo por experiencias compartidas), igualmente esa tarea tendría valor bajo la premisa de que nadie puede cambiar el mundo; y lo máximo que se puede hacer es cambiar la visión que tiene alguien del mundo. Actualmente se está discutiendo el desfinanciamiento de diferentes sectores culturales entre los que se encuentran las bibliotecas populares, cuando esto tendría que ser un derecho adquirido y la discusión tendría que pasar por la expansión de ellos y no su regresión. Así es difícil. Pero si no nos movemos no vamos a sentir las cadenas[6].



[4] Personalmente les agradezco.

[5] Espacios de cultura es un término a ser definido. Aun así, lo pienso como un lugar que tenga los elementos necesarios para participar pasiva y activamente de la cultura.

[6] Frase atribuida a Rosa Luxemburgo.

jueves, 17 de marzo de 2022

Ernest .-

 


Hemingway era un tipo duro y combativo. Un individuo individualista y atractivo, que se pasó su vida haciendo llamados de atención; hasta el sonido del tiro de escopeta volándose los sesos, con estilo (diría Bukowski). Era un charlatán que se la pasaba hablando de sus proezas físicas porque en el terreno de la intelectualidad y la oratoria dejaba mucho que desear. Cuando se sentía perdido en la competencia, cualquiera sea esta, se ponía nervioso y buscaba boxear. Decía algo así como: “¿Así que te crees guapo? Salgamos afuera y boxeemos” Así fue lo que ocurrió en la primavera de 1925 cuando Hemingway compitió con Harold Loeb por los favores de Lady Duff Twisden (lo que él mismo llamaba una autentica devoradora de hombres) en los cafés de Paris.  Hemingway no solo perdió esa partida, sino que producto de su indignación, desafío a un duelo de boxeo a Loeb; pero también allí salió mal parado y se vio humillado. Este hecho tendría repercusiones en su primera novela (fiesta) en donde el protagonista, Jack Barnes, era un tipo sexualmente impotente y por tanto incapaz de disfrutar de una existencia plena. En la misma obra aparecerán las otras obsesiones de Hemingway; los supermachos, ejecutando grandes proezas, y las mujeres, como Lady Brett, enemigos invencibles de los hombres. Hemingway era un tipo duro y combativo, pero en el fondo solo era blando como una gelatina, y sensible como los labios. Su necesidad de mostrar rudeza solo dejaba en manifiesto su falta de confianza personal encubierta en una vida de energía derrochada.

Entrevista de George Plimpton a Hemingway:

-          ¿Podría contarnos algo acerca del proceso creativo? ¿Cuándo trabaja? ¿Sigue un horario riguroso?

Cuando estoy escribiendo un libro o un relato empiezo a trabajar cada día después del amanecer, tan temprano como puedo. A esa hora nadie me interrumpe, hace fresco o frío, y voy entrando en calor a medida que escribo. Leo lo que he escrito el día anterior y, como todos los días me detengo cuando ya se lo que viene después; continuo a partir de ahí. Yo escribo hasta que llego a un punto en el que todavía tengo combustible y se lo que va a pasar después. Paro y trato de aguantar hasta la mañana siguiente, y entonces me pongo en marcha nuevamente. Empiezo a las 6 de la mañana, digamos, y puedo trabajar hasta el mediodía o acabar antes. Cuando uno termina, se siente tan vacío y a la vez tan lleno, como cuando ha hecho el amor con alguien a quien ama. Nada puede hacerle daño, nada malo puede sucederle, nada tiene importancia hasta el día siguiente, cuando vuelve a la tarea. Lo difícil es soportar esa espera hasta el día siguiente.


(Adelanto de la columna: Hemingway: un hombre de acción.)

domingo, 6 de marzo de 2022

DOS MUNDOS

EE.UU. vs. Rusia. (Mis 2 centavos).

                                

Yo me doy cuenta, no soy boludo. Yo escribo. No le pongo una correa al perro.


Sé muy bien que hay una tendencia a la suba, en lo que respecta a la información de determinados hechos, y a la baja en otros, que satisfacen ampliamente los requisitos de similitud.


Guerras con una duración de 20 años (Vietnam y Afganistán) cuyo protagonista, a elección, fueron los EE.UU. con el papel de invasor, han sido objeto de “poca” atracción para reporteros curiosos que cubrieron (o más bien encubrieron) la noticia. Al contrario de lo que sucede en la actualidad, donde se gasta cinta a rolete para proyectar una cinematografía donde el protagónico, a selección, le cabe a Rusia con el papel del invasor.

Lo que me interesa aquí, es reflexionar en pocos versos, el porqué de esta realidad. El reposo en la crítica de algunos, sobre tal descripción deja mucho que desear de un análisis de vuelo más alto.

Entonces… lo primero y sustantivo a decir, es que se nos presenta ante los ojos, la existencia de dos mundos que difieren en su organización y estructura político social, en el origen y en el desarrollo de sus ideas, cuan contexto evolutivo de la historia.

Un acontecimiento concreto que demuestra esto, es lo que George F. Kennan nos hace notar en su libro “Rusia y occidente bajo Lenin y Stalin”. La revolución bolchevique llevada a cabo en octubre (para el calendario occidental: noviembre) de 1917, que termina derrocando al imperio zarista, en su famoso anhelo de instaurar un regimen socialista (marxismo-leninismo), sucedió en el mismo momento que occidente con representación en los aliados (Inglaterra, Francia y EE.UU) libraba una guerra de causa, aparentemente, ideológica contra Alemania. La concentración de Rusia en sus asuntos internos, continua el autor, mientras del otro lado del mostrador se disputaba una cuestión de vida o muerte (tal como lo definían entonces), es el fiel reflejo que demuestra la falta de entendimiento mutuo y preocupación desigual, de aquellos dos mundos. Dejare una cita textual para no cambiar el sentido de las palabras del texto: “En la naturaleza, por cierto, no hay nada más egocéntrico que una democracia en lucha. Esta pronto se convierte en la victima de su propia propaganda bélica. Luego, tiende a asignarle a su causa un valor absoluto que deforma su visión con respecto a todo lo demás. Su enemigo se trueca en la encarnación del mal. Su propio bando, en cambio, concentra todas las virtudes. A la pugna termina por asignarle un carácter apocalíptico. Si nosotros perdemos la guerra, todo está perdido: la vida ya no vale la pena ser vivida; no habrá nada que salvar. Si la ganamos, todo será posible; todos los problemas se tornaran solubles; la única gran fuente del mal – nuestro enemigo- será aplastada entonces, las fuerzas del bien avanzaran sin obstáculos y todas las aspiraciones dignas serán satisfechas” (Kennan, G. p.13). El contacto producido entre las democracias occidentales y los primeros bolcheviques se ilustra, no de una manera mejor, “… en la vieja anécdota norteamericana sobre los dos bizcos que chocaron en una calle de Filadelfia. Uno de ellos dijo: ¿por qué diablos no mira adónde va? A lo cual, el otro replico: ¿por qué diablos no va adonde mira? ” (Kennan, G. p.17)

Por otra parte, un acontecimiento abstracto, es como desde las democracias antiguas – antecedente de nuestro mundo – se fue desparramando una idea de “libertad”, respondiendo está a una exigencia de condición humana, hacia un sector del mundo global.

Dicha libertad, ingresa tensamente a chocar con otra exigencia de condición humana, como lo es el “orden social” –y aquí está la clave-.

El orden, que también se encuentra radicado en la conciencia del hombre, se halla unido al conjunto y no como la libertad que solo existe y permanece en el individuo. Esto nos presenta un debate de duración eterna, entre sociólogos –objetividad y subjetividad-, entre cientistas políticos – voluntad general y voluntad individual-, entre constitucionalistas – derechos individuales y derechos colectivos-, y entre filósofos del derecho – derecho natural y derecho positivo-. De la misma “… manera que el orden tiende a suprimir a la libertad del individuo sometiéndolo por completo a las normaciones sociales, la libertad tiende por su parte a anular el orden, proclamando la validez incondicionada del arbitrio individual.” (Ayala, F. p.13). Este juego de poleas, de tire y afloje, entre el orden y la libertad, se desarrolló en campos distintos y con reglas distintas. Para las democracias antiguas (Grecia), su realización requería de estados-ciudades, es decir núcleos urbanos perfectamente consolidados con territorios relativamente poco extensos, donde se buscaba instaurar un sistema de gobierno en que la libertad sea política (cierto es: que no para todos y siempre dentro del estado); trazo un paralelismo a esto, con las democracias modernas – iniciadas con el contractualismo- que requerían de estados- naciones como referencia del estado capital. Por otra parte oriente, territorio de grandes extensiones, no habiendo receptado los sistemas de gobierno aristotélicos y no habiendo transitado el periodo del iluminismo, se rigió siempre por un dominador social que se apoyó en un grupo reducido de personas próximas a él. La libertad allí no es política, sino natural. De esta forma, podemos notar como de cada mundo se desprende una organización político social y un sistema de valores distintos (cultura política). La democracia vs. la autocracia, el autoritarismo, el despotismo y el totalitarismo (este último distinto al de la Grecia clásica).

Para concluir, haciendo alusión al ejemplo de los bizcos, diría que es inútil y carente de sentido, buscar vinculación alguna entre estos dos mundos. Las preocupaciones de oriente no son las de occidente y a la inversa, las de occidente no son las de oriente, y asimismo ambos mundos carecen de entendimiento mutuo. Las misiones llevadas a cabo, tanto en Vietnam como en Afganistán, no fueron violatorias de derechos humanos sino defensoras de los mismos. Esto, sencillamente se explica, por qué tales derechos, a diferencia de lo que dicen ser (universales), son y siempre lo serán, occidentales. A la vez, el principio de soberanía y autodeterminación de los pueblos queda agarrado a esto.

Resulta lógico (que no es decir lo correcto o incorrecto) que desde este lugar del mundo, se le atribuya una importancia de tal magnitud a lo ocurrido entre Rusia y Ucrania, siendo que se da en el corazón de Europa, y en un país con una mayoría sostenida sobre valores democráticos. Fernando Mires, en “cultura y democracia”, expresa que lo que en realidad muchos representantes de occidentes jamás perdonaran al nazismo, es que haya aplicado la lógica del exterminio hacia el propio “interior de Europa”.

Pero mucho más ilógico resulta (diría), que desde occidente existan personajes, que buscando tener una participación pública, se paren del lado de oriente, siendo que solo es posible impregnarse de una cultura (para estos fines), poniendo el cuerpo y no leyendo libros.

 

Referencias.

AYALA, Francisco. (1951). “Historia de la libertad”. Atlántida S.A. Editorial. Buenos Aires.

KENNAN, George F. (1962). “Rusia y occidente bajo Lenin y Stalin”. Editorial de ediciones selectas. Buenos aires.

MIRES, Fernando. (1984). “Cultura y democracia”. Revista Nueva Sociedad nro. 73.

 



[1] En la democracia antigua se excluía de las relaciones políticas a la mayoría de la población – extranjeros, mujeres y esclavos-. La libertad solo era concebida dentro del estado faltando por entero la distinción de la vida pública y la vida privada.

viernes, 18 de febrero de 2022

Los puentes de Madison.



Lectura inicial (no leída) de la actividad.

LITIO

Nuestro Estado nación, al igual que los demás estados latinoamericanos, desde su constitución, se vio en la necesidad de acrecentar su capital económico a la par de extender su metraje territorial.

Para esto, tuvo la grandiosa idea de vender materia prima a las naciones europeas, que para ese entonces ya estaban muy bien pobladas, en la conversión de lo que Baudelaire llamaría una comunión universal. “En las calles de la ciudad, hay lugar para una forma misteriosa del erotismo: el de la “desconocida que pasa”, ensimismada y, al mismo tiempo, provocadora” (1).

Europa tenía la demanda y nosotros la oferta, y a si no más “es” el mercado; fenómeno único en el mundo que nos permite tener una identidad individual y no social; (al menos, parcialmente en esto se asienta el origen del concepto de la libertad individual).

La libertad individual exacerbada lleva a un híperindividualismo reflejada en la cultura como la “literatura del yo”; es la autoreferencialidad hecha pantalla. Esto conlleva, en muchas ocasiones a una soledad “no” deseada, con efectos varios sobre aquel que la padece.

La OMS define a soledad como una epidemia contemporánea; y ya en 2018, el gobierno Británico antes que el de Japón, crea un ministerio de la soledad para enfrentar el aislamiento social, sobre todo de la gente mayor (2).

A su vez también, tal extremidad en la noción de la libertad trae aparejado el problema del orden. Ambas (libertad y orden) son condiciones esenciales de la personalidad humana, en tanto la libertad, que es individual, busca romper con el orden, que es siempre colectivo. Aun así, entre ambas se tiende a un equilibrio que va mutando según los tiempos. Como el hombre no puede vivir aislado, sino siempre en sociedad, necesita de ese orden para ser ordenado. Ni siquiera los anarquistas, que buscaban la eliminación de la coacción del estado, creían posible una sociedad sin algún ordenamiento político.  Es así que en nuestros tiempos calamitosos de ebullición social la discusión de libertad vs. orden se acalora.

Nuestra idea de vender materia prima nos llevó a ser una región con una dedicación casi exclusiva a la extracción de sus recursos naturales. Una región rica en naturaleza pero pobre y desigual socialmente, es lo que se conoce como la paradoja de la abundancia.

La explicación que nos dan a esto, es la falta de industrialización, por una dedicación a la extracción, a su vez, por una necesidad en la recaudación.  Prebisch, en el primer informe de la CEPAL sobre “los principales problemas de América Latina”, deja sentado su teoría en la que sugiere que el comercio internacional se organiza en torno a un intercambio que es desigual entre una periferia – países que se especializan en la extracción- y un centro – países que exportan bienes manufacturados-. En el tiempo, dice Prebisch, los precios de la materia prima disminuyen en relación a los precios de los bienes manufacturados; lo que conlleva la necesidad por parte de los países periféricos de exportar más para mantener la misma cantidad de bienes importados, lo que dificulta su desarrollo (3).  

En américa latina, los líderes sociales son llevados al altar casi siempre por legitimar Derechos sociales. (Para saber que son los Derechos sociales véase leer el art. 14 bis de la Constitución Nacional Argentina; y para saber que son los Derechos civiles véase el artículo anterior, o sea el 14. Toda la discusión entre oriente y occidente radica en esa diferencia de orden.)

Los Derechos sociales se satisfacen con políticas sociales (estado en movimiento); y para llevar adelante políticas sociales, se necesita recaudar.

Hay algunos líderes  a los que solo les gusta decidir, y no debatir. Ellos, golpean la mesa y dicen no o sí.

El debate ciudadano sobre asuntos ambientales, como por ejemplo la extracción, fue encendiéndose en el mundo los últimos tiempos. Nosotros, los primitivos que nos enamoramos del mar, debemos de expresar nuestra realidad. Véase “pacto ecosocial del sur” (4).

Una de las tantas discusiones que se presenta en el debate es la significación del término “naturaleza”; al igual que armonizar los conceptos de “desarrollo” y “sustentabilidad”.

El desarrollo, es como tirar un rollo de video, y que se desenrolle en el suelo. La sustentabilidad es, que ese rollo nunca se quede sin papel.

Una de las contradicciones del ambientalismo (que no es bobo) es la siguiente: se busca instaurar energías limpias, provenientes del sol y del viento. Para tales energías se necesitan baterías de almacenamiento ya que no siempre hay sol y viento. Tales baterías se constituyen con un mineral llamado litio. Argentina cuenta con vastos recursos de litio para cuya extracción se necesita la actividad minera. La minería genera grandes conflictos sociales. 

El derecho es una cosa pequeñita que nos permite existir. Es el orden dicho antes. También lo podemos representar como el interruptor de la luz.

El punto es saber que es existir. Los conceptos, los principios, los valores ayudan. Pero al final caemos siempre bajo el paraguas de la interpretación. Su gran función la de los jueces.

La constitución Nacional; ley general del ambiente; ley nacional de bosques nativos; exigencia de una ley de humedales; exigencia de una ley nacional de impacto ambiental; ley sobre el manejo del fuego.

La argentina desde el 2020 registro la pérdida de más 330.000 hectáreas de las cuales más del % 50 fue bosque nativo destruido por los efectos del incendio. Emisión de dióxido de carbono, pérdida de flora y fauna, erosión y perdida de nutrientes de los suelos, contribución al cambio climático; últimamente me está pesando demasiado el mundo (5).

La democracia es el mejor sistema de gobierno por que el poder reside en un elemento externo que no es dios, sino que es el “pueblo”.  

Ahora bien, nuestra tarea es definir poder y el modo de su ejercicio. Largo y tendido podríamos hablar aquí de democracias maximalistas y minimalistas, y cuál es la que mejor cabe a una idea de república.

Quiero hacer la clasificación, y con esto ya termino, de democracias. Elitistas, pluralistas, populistas y deliberativas. Sin negar que pueda haber hibridas.

La democracia deliberativa es la más fácil de definir, y es por naturaleza maximalista.  El maximalismo es la tendencia lógica; por qué significa que “más es más”, y “no menos es más”. Ésta, implica que toda decisión sea discutida de ante mano, y que esa discusión se realice dentro de un “contexto colectivo” en el que se incluyan “directamente” a los actores que se van a ver afectados, inmediata o potencialmente por esa decisión adoptada.  Los valores que se persiguen a través de la deliberación son la “racionalidad” y la “imparcialidad” (6).

Quedo demostrado que cuando más puentes se extienden entre políticos y ciudadanos, por ejemplo en la cuestión minera, menos se emprende en esta actividad. Así, el año pasado en nuestro país más de la mitad de iniciativas de este tipo, fueron abandonadas por no tener licencia social.

Es el peligro de la democracia y por ello su secuestro. La construcción de puentes es conflictiva por que la autonomía es conflictiva. Y no solo eso, también lo es en sentidos varios. “Un poeta escribió: “me enferma ver que construyen un puente en pocos meses, y yo no tenga tiempo ni siquiera para escribir un libro”.

“Los puentes de madison” es una película que para mí representa vivir la vida en tan solo cuatro días.

¿Y que son cuatro días?

Si no lo son todo.


A beneficio del proyecto "puentes" de conectate con tu barrio.


Referencias.

(1) https://www.clarin.com/revista-enie/escribe-beatriz-sarlo-buenos-aires-urbe-suscita-lealtad_0_gZfA97ZLd7.html

(2) https://www.eldiplo.org/272-argentina-frente-al-cambio-climatico/un-ministerio-para-la-soledad/

(3) https://www.eldiplo.org/272-argentina-frente-al-cambio-climatico/en-busca-del-desarrollo-perdido-2/

(4) http://pactoecosocialdelsur.com/

(5) https://www.eldiplo.org/272-argentina-frente-al-cambio-climatico/cuando-el-fuego-arrasa/

(6) https://www.enpoli.com.mx/ecologia/el-pueblo-quiere-saber/ 

jueves, 20 de enero de 2022

CENTRO CULTURAL

LECTURA INICIO DE ACTIVIDAD. CICLO 7 POESÍAS INEDITAS.





Queriendo ver es un espacio destinado a conversaciones políticas, actividades culturales, educativas y del arte.

Un espacio donde el saber se conciba como un acervo común y la justicia como una consecuencia no azarosa. Justicia es la voluntad constante y perpetua de dar a cada uno lo suyo.

Hoy es un día tan grande como todos los otros. No hay cortes de cintas, no quiero que esto tenga tal entidad; no es un brindis, aunque te agraria la mano y te sacaría a bailar.

Queriendo ver es una frase que se me ocurrió hace más de 4 años fumando el cielo en un balcón. Por suerte, esta vez no me tire por vos.

Siete poesías inéditas es su primera actividad en físico, y es sólido. El ciclo se cierra con la lectura del número siete como Dios cerro el mundo en el día siete.

Siete colores tiene el arcoíris, siete notas tiene mi piano, cada siete días cambio mi estado de ánimo junto al cambio de fase de la luna.  Do re mi fa sol la si

Poesías inéditas con Carla Curti.  Educadora y artista. Curiosa  y rebelde. Independiente. Formadora del taller de escritura quiero jugar al texto. Autora del libro lo que muere entre otras publicaciones.  Escritora en el blog la hermana limada.  Profesora privada de letras.

Carla es una amiga mía y sé que tengo la rara suerte de ser correspondido. Con mano poderosa estoy abriendo un paréntesis, digo: Curiosa e inolvidable forma de conocernos.

Gracias.


Queriendo ver. 

Espacio destinado a conversaciones políticas, actividades culturales, educativas y del arte. 

Fotografias desde afuera hacia afuera.






viernes, 14 de enero de 2022

DEL DICHO AL HECHO...

Leyendo los artículos 257 y 259 del código civil y comercial de la Nación Argentina. 


      

 

Un escritor no debería decir nunca cuando comienza su “acto” de escribir; esa tarea de ordenar letras, palabras, signos. Un escritor se escucha a sí mismo, y es por ello que suele requerir silencio. Algunos, acompañan el silencio con la soledad.  Pero si nos ponemos quisquillosos y, nos representamos en alguien que verdaderamente hable con propiedad, esa tarea no sería propiamente un acto, sino un “hecho”. Un acto es una conducta “voluntaria” que hace nacer, modificar o extinguir cualquier relación, entendida esta en un sentido muy amplio. En cambio, un hecho es un “acontecer”, que también hace nacer, modificar o extinguir cualquier relación, de vuelta, entendida esta en sentido muy amplio. Ahora, aclaremos que es una conducta voluntaria (fundamento del acto) y un acontecimiento (fundamento del hecho).  Una conducta tanto en su faz negativa (no hacer) como en su faz positiva (hacer),  es voluntaria cuando es realizada con intención, discernimiento y libertad. De estos tres componentes que forman parte de la voluntad, vamos a prestar especial atención a solo uno de ellos: el discernimiento. Dicho por mí, el discernimiento es el juego intelectual de la razón, en un patio que se llama conciencia. Decir dicho por mí es decir dicho por un no especialista. Desde que leí un artículo de Norberto Bobbio y me di cuenta que una de las causas de la crisis de la democracia es la tecnocracia que produce la distancia entre los tecnócratas y el hombre común, empecé a aborrecer día a día a los especialistas; a pesar de que yo mismo tengo en mi haber títulos de especialización. Entonces… discernimiento, razón y conciencia. A saber de todos, concebimos al humano como el único ser vivo en la tierra que posee conciencia. Descartes, mencionado por Voltaire, entendía al alma como la misma cosa que el pensamiento. Bajo su concepción los animales eran maquinas. Parece ser que ya está demostrado que los animales no pueden ser simples maquinas ya que gozan de los mismos sentidos que todos los hombres. En el reino vegetal se presenta una discusión más exigente en relación a la insensibilidad de las plantas. Sir Jagadis Chandra Bose, filoso hindú, con la construcción del esfigmógrafo demostró la sensibilidad de las plantas después de haber escuchado que algunos campesinos de vista muy rápida habían notada que algunos pajonales se cimbraban levemente antes de recibir el machetazo. Fuese lo que fuera, casi que podemos afirmar con totalidad que la razón es solo correspondencia del humano. Esto nos da como resultado que todo “acto” proviene del ser humano, y que todo “hecho” proviene de lo no humano a lo que yo llame: acontecer. Algo que acontece es un no plan que se aparece. Pero la cosa no es tan sencilla. Hay muchos hechos que pueden provenir del ser humano; por ejemplo respirar. Respirar es un  “hecho continuado” que hace nacer una relación de vida. Otro ejemplo, es escribir (aquí aludo al momento mismo de escribir). Cuando dije que la tarea de escribir era más bien un hecho y no un acto me estaba refiriendo a esto. Una conducta proveniente del hombre que es un hecho por no tener voluntad. No tener voluntad es la falta, como mínimo, de uno de sus tres elementos.  Escribir muchas veces es un acontecer. De hecho, para todos aquellos que nos pesa la condena de escribir, escribir con una pasión verdadera, responsable y seria, el acontecer podría ser la mejor sonrisa de un día frió y agitado.  


Articulos.